Reducción pecho, de la decisión a la operación

Elegir reducirse el pecho no es una decisión a tomar a la ligera. La reducción de pecho es una operación importante por eso es importante tener en cuenta las diferentes etapas.

 

Cuando el tamaño del pecho se convierte en una molestia y un motivo de complejos, la cirugía de reducción de pecho puede ser la solución perfecta para volver a reconciliarse con el cuerpo. Pero antes de lanzarse es importante informarse adecuadamente sobre esta operación de cirugía plástica.

¿Qué indicaciones para una reducción mamaria?

Dos razones justifican el recurrir a una reducción de pecho: un motivo funcional y otro estético.

  • Funcional porque un pecho pesado y grande da lugar a dolores de espalda, tirantez en el cuello, molestias con los tirantes, incluso heridas,  y los inconvenientes que origina en el día a día, por ejemplo, a la hora de hacer deporte.

  • Estético, ya que un pecho voluminoso deforma la silueta, tiende a caerse y obliga a llevar sujetador constantemente. Sin olvidarnos que las situaciones incómodas que origina.

Hay que saber que un pecho normal, de copa B o C, pesa en torno a 400 gramos. Suele ser a partir de una copa E, y sobre todo F, cuando los pacientes suelen considerar que tienen un pecho demasiado grande y se plantean la reducción mamaria.

¿Cómo se desarrolla la operación de reducción pecho?

  • Antes de la operación, el cirujano realiza un dibujo preoperatorio en el pecho de paciente para facilitar la remodelación del pecho.
  • Y una vez la paciente anestesiada, el cirujano plástico retira el excedente de grasa de la parte profunda de la glándula, la más cercana al músculo pectoral, y de piel.
  • Remodela la glándula mamaria y reposiciona las areolas, con el fin de obtener dos pechos simétricos, más elevados y cuyo volumen se adapte al morfología de la paciente, según lo que se ha decidido entre cirujano y paciente durante la consulta médica.
  • Para poder retirar la grasa, es necesario realizar tres aperturas en el pecho: una alrededor de la areola, otra vertical de la areola a la parte baja del pecho y otra horizontal en la base de pecho. Estas dos últimas forman una “T” invertida. Hoy en día la cicatriz vertical se ha alargado para conseguir un pecho más bonito que apunte hacia delante, y la cicatriz horizontal se ha reducido drásticamente. Y normalmente con el tiempo y algún tratamiento complementario como nuestro Genesis, la cicatriz acaba por ser casi imperceptible.

En el 99% de los casos, el pezón  y la areola se mantienen intactas. Las técnicas modernas permiten al pecho mantener su función primaria que es la de amamantar.

Dr. Carlos Navarro, cirujano plástico Instimed

 

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